Tareas del jardín en Marzo

Tareas del jardín en Marzo

La Naturaleza revive con fuerza y el espectáculo floral de la primavera empieza a deslumbrar.

Todos los trabajos que les dediques ahora al jardín y la terraza se traducirán en muchos meses de belleza.

 

Tareas generales del mes

Plantar

El calor aumenta y el riesgo de heladas se reduce, lo que hace a marzo un mes ideal para plantar árboles y arbustos con cepellón, setos, vivaces, tapizantes, aromáticas, gramíneas, anuales, bulbosas de verano…

Abonar

A comienzos de marzo se debe aplicar abono orgánico en parterres y arriates, jardineras y tiestos.

Regar

Si no llueve, muy pronto será necesario empezar a regar. Hay que poner a punto el sistema de riego automático: revisar la arqueta y los goteros, limpiar los filtros de los aspersores y comprobar el solapamiento de las áreas de aspersión, y programar los turnos de riego.

 

Árboles, arbustos y trepadoras

Entutorar los arbolitos y arbustos

Los árboles pequeños y muchos arbustos erectos (los rastreros y enanos no lo necesitan) crecerán mejor si se les coloca un tutor o una estaca.

Lo mejor es clavarlo en el hoyo antes de introducir la planta; si se hiciera después se corre el riesgo de afectar el cepellón.

El tutor debe colocarse del lado del viento dominante; en el caso de algunos árboles será mejor colocar tres tutores unidos por tablas.

Las mejores sujeciones son las tiras de goma. Los tutores deben mantenese unos dos años.

Mimos a los rosales

Los rosales necesitarán una atención especial a partir de ahora para florecer en abundancia en mayo: mulle el terreno, elimina las malas hierbas y los chupones, y apórtales estiércol.

Una o dos veces por semana, riégalos al pie al mediodía (especialmente en las zonas con riesgo de heladas), y vigila las plagas.

La poda de las hortensias

Según la región, las hortensias se podan en febrero (zonas templadas) o marzo, ya que forman los botones por horas/frío.
Corta más o menos un tercio de las ramas y deja una yema en el extremo.

También se podan ahora las budleyas, rosas de Siria (si hace falta) y otras plantas de floración estival sensibles al frío.

 

Plantas de flor

Por una floración duradera

Las bulbosas de floración primaveral (tulipanes, narcisos, jacintos, muscaris) están en pleno esplendor.

Para que la floración dure más apórtales abono para bulbosas, riégalas al menos una vez por semana, y vigila a las babosas y caracoles, sus principales enemigos.

Libera de malas hierbas a las anuales que están en flor; mantén acolchadas las raíces con corteza de pino o paja limpia, sobre todo si la zona es fría; elimina las flores marchitas, y riégalas al menos una vez por semana.

Planta los bulbos de verano

Si el próximo verano quieres dalias, gladiolos, calas, cañas de las Indias, amarilis, hemerocallis, azucenas… entierra ya los bulbos, cormos y rizomas en arriates, rocallas y jardineras.

• El sustrato. Es clave que drene bien, caso contrario el órgano de reserva se pudrirá. Una tierra rica y de textura franco arenosa es lo más adecuado.
• La posición. Estas bulbosas, en general, necesitan un sitio soleado.
• El abono. Apórtales un fertilizante para bulbosas para incrementar la floración.
• El riego. El sustrato no debe secarse, pero mucho cuidado con encharcarlo.
• Los enemigos. Mantén a raya a babosas y caracoles.

 

Plantas de interior

Dales un sustrato nuevo

Marzo es el mes ideal para renovar el sustrato y cambiar de tiesto espatifilios, ficus, filodendros, helechos, plantas que necesitan una tierra rica en nutrientes y espacio vital.

Si no lo haces cada dos años, aproximadamente, sufrirán. Riega bien el sustrato para que te resulte más fácil extraerla de la maceta vieja, y recorta las raíces que sobresalgan.

Recorta el cepellón un tercio con un cuchillo muy afilado si no quieres que crezcan más y has decidido dejarlas en el mismo contenedor.

Coloca de inmediato la planta en un tiesto con sustrato nuevo, aprieta bien para eliminar las bolsas de aire y riega generosamente.

 

Multiplica los ejemplares

Ya que vas a trasplantarlas, puedes obtener más ejemplares, como en el caso de la sanseviera (búscales un tiesto pequeño: a las plantas de esta especie les gusta estar un poco apretadas).

Es una tarea ideal para involucrar a los niños. Si dejas los hijuelos en agua te asegurarás de que echan raíces.

Comienza a fertilizarlas

Este mes se reinicia el abonado de las plantas de interior, una vez que han salido del reposo invernal.

En nuestro centro de jardinería encontrarás fertilizantes líquidos para este tipo de especies. Respeta la dosificación y aplica la solución de agua y abono sobre el sustrato humedecido.

 

 

Huerto

Mucho que sembrar

Las patatas empiezan a llenarse de brotes, pidiendo ir a la tierra. Si quieres cultivarlas en tu huerto, utiliza un sustrato rico pero suelto, con buen drenaje.

En unas 15-18 semanas obtendrás por cada unidad una buena cantidad de patatas, así que entiérralas a unos 40 centímetros unas de otras.

Cada dos semanas, si el tiempo lo permite, siembra guisantes, zanahorias, judías verdes, cebollas, espinacas, rúcula, canónigos, lechugas de primavera, para obtener una cosecha escalonada en el verano.

Protege tus plantaciones

Ya se sabe: “Marzo engañador, un día malo, otro peor”, así que toma precauciones. Si la temperatura nocturna baja de 10º, protege los plantones con campanas o túneles provisionales.

Por si lloviera mucho, siembra o planta sobre el terreno cubierto con plástico o paja.

 

El césped

Cuidados y ‘alimento’ para el césped

Marzo es el mes en el que la pradera ha de ponerse a punto. Si ya has aplicado herbicidas y has resembrado, ahora toca escarificarla para permitir que llegue el agua y el aire a las raíces, y a continuación fertilizarla con abono orgánico (estiércol, mantillo, humus de lombriz) para estimular el crecimiento de la hierba.

También ha llegado el momento de la primera siega, aunque dejando el césped alto.

 

Plantación y cuidados de las plantas bulbosas

Plantación y cuidados de las plantas bulbosas

Plantas bulbosas es el nombre de las especies cuyo órgano de reserva es subterráneo y tiene la capacidad de emitir hojas y flores, es decir, de generar una nueva planta.

La principal baza que nos aportan los bulbos es su gran colorido e increible floración. Entre los bulbos de primavera podemos encontrar gran variedad de flores, todas ellas con unas formas realmente vistosas y muy originales.

Se pueden enterrar directamente en parterres y jardineras, pero también en macetas y tiestos colgantes; algunos incluso brotan en agua. Como plantas solitarias son únicas.

En el jardín pueden plantarse solas o en grupos, entre arbustos, en macizos, a pleno sol o bajo la copa de los árboles.

 

Bulbos de plantación otoño-invierno y primavera

Desde principios del otoño hasta noviembre procede plantar los bulbos que florecerán en primavera, para darles tiempo a arraigar y desarrollar las flores.

Desde finales del invierno hasta bien entrada la primavera florecen, además de los populares tulipanes, jacintos y narcisos, los Allium (lágrimas de la Virgen), las anémonas, el muguet, los crocus, fritilarias, Galanthus nivales, muscaris, ranúnculos o francesillas, y escilas.

Desde finales de abril hasta junio se plantan los bulbos que darán flor en verano: agapantos, amarilis, begonias tuberosas, cañas de las Indias, dalias, gladiolos, azucenas, nardos y Ornithogalum umbellatum (estrellas de Belén).

 

¿Cómo escoger los bulbos?

Comprar bulbos es una buena inversión, ya que no sólo florecen una vez, sino año tras año en la misma época, hasta que se agotan.

Lo ideal es comprarlos según aparezcan en los centros de jardinería y no esperar a las últimas ofertas.

Deben tener un aspecto sano, compacto al tacto y sin roturas del ápice u otras partes. Escoge los de mayor tamaño, con puntos de desarrollo fuertes.

Las raíces no deben asomar ni deben estar ya brotados.

Descarta los que presenten en la superficie restos de polvillo blanco o azulado: son síntomas de enfermedades fúngicas.

 

Cómo cultivar bulbos

Los bulbos crecen bien en una tierra suelta, ligera, con buen drenaje y rica en materia orgánica y humus.

Son muy sensibles al exceso de agua, ya que puede provocarles pudrición. Pero necesitan riego regular, sobre todo si están en una maceta; el sustrato no debe secarse. Es mejor regar la tierra sin que el agua moje 

Riega a primeras horas de la mañana o al atardecer; no en las horas de más sol. No hay que mojar las flores. De ahí que no sea recomendable regar con aspersores o difusores, sino con goteo o manguera, localizando el agua al pie de la planta.

Debe escogerse el emplazamiento según la especie, aunque en general prefieren el sol.

Algunas bulbosas de primavera gustan más de los lugares sombreados, como los jacintos y algunas variedades de narcisos.

La profundidad de plantación es particularmente importante, sobre todo cuando se planta en masa. Un pequeño error de profundidad en la plantación de algunos ejemplares se traducirá en una zona desnuda porque los bulbos no florecerán.

Los mejores efectos se consiguen agrupando bulbos de la misma especie y color, formando masas.

 

El abonado de las plantas bulbosas

Si vas a plantar bulbos para una sola temporada, no es imprescindible abonar, pues ellos traen su propio abastecimiento de alimento.

No obstante, si se encuentran con un suelo rico, será una garantía de que dispondrá de los nutrientes necesarios para una gran floración y engorde del bulbo, rizoma u órgano de que se trate.

Prepara el terreno realizando un abonado orgánico (mantillo, compost, turba, etc.) a razón de 1 carretilla por cada 10 m2 y entiérralo cavando a unos 25 cm. de profundidad mezclando bien con la tierra.

Se puede aportar 10 gr/m2 de un fertilizante complejo a partir de la primera hoja o un fertilizantes de lenta liberación antes de plantar, o un mes antes de la floración, momento en el que la planta está en pleno proceso de engorde del bulbo, cormo, tubérculo o rizoma.

Después de la floración es el período de crecimiento del bulbo, por tanto es bueno adicionar nutrientes para ayudar a su mejor desarrollo.

En macetas es importante el fertilizante químico. Se puede utilizar un fertilizante foliar completo cada 15 días.

 

¿Por qué no florecen algunos bulbos?

En ocasiones puede ocurrir que los bulbos no florezcan. Pueden haber diferentes razones:

  • Porque se han plantado muy juntos, o en una época o a una profundidad inadecuadas.
  • Por falta de riego durante el desarrollo.
  • Por almacernarlos de forma incorrecta, o por sufrir alguna enfermedad.
  • Por haberles cortado las hojas antes de marchitarse.

 

En Centro de Jardinería Sánchez tenemos todo lo que necesitas para disfrutar de estas hermosas plantas durante prácticamente todo el año.

Aquí encontrarás bulbos para plantar, herramientas adecuadas para su plantación y abonos y fertilizantes específicos. Y por supuesto, del consejo experto de profesionales.

Te esperamos.

 

Feliz día de San Valentín

Feliz día de San Valentín

14 de Febrero, San Valentín
Hoy es un buen día para dar y para recibir.
Las flores (y plantas) son siempre una opción fantástica.

En Centro de Jardinería Sánchez tenemos ramos y plantas muy bonitas.

¡Te esperamos!

 

Tareas del jardín en Febrero

Tareas del jardín en Febrero

La primavera está a las puertas y el jardín necesita una puesta a punto general: toca podar, abonar, acolchar, plantar, trasplantar…

La recompensa está a la vista: las primeras flores de la temporada ya están aquí.

 

Tareas generales del mes

Podar. Realiza la poda de limpieza, rejuvenecimiento y formación de árboles, arbustos y trepadoras.

  • Poda los arbustos caducifolios que florecen en verano o que han dado flor en invierno, antes de que despunten.
  • Recorta las gramíneas ornamentales y herbáceas perennes o vivaces que se han mantenido en pie, aunque secas, todo el invierno.

Plantar. Si el tiempo lo permite, ya se pueden plantar (o trasplantar, si la especie lo admite) árboles, arbustos, setos y trepadoras caducifolios, y perennifolias en general.

Abonar y acolchar. Después de la poda, árboles, arbustos y trepadoras deben ser fertilizados con abono orgánico, que no solo nutre sino que, además, mejora la estructura del suelo.

En el caso de los árboles se debe esparcir en torno al pie o en el alcorque, enterrándolo ligeramente. Una vez aplicado, regar para que penetre.

 

Árboles, arbustos y trepadoras

Asegura las ataduras de las trepadoras

En pocas semanas, la glicinia y muchas otras trepadoras estarán llenas de flores. Por ello, antes de que empiecen a emitir las yemas y botones florales se deben eliminar los tallos secos, débiles y malformados y revisar las sujeciones y el soporte, ya que el peso de la vegetación puede vencerlos.

A medida que vayan emitiendo los tallos hay que atarlos con cuidado de no estrangularlos.

Dale ‘alimento’ a los cítricos

Los limoneros, naranjos, kumquats, etcétera, necesitan ahora un aporte de abono orgánico o especial para cítricos (los encontrarás en tu centro de jardinería) para afrontar con fuerza la floración de primavera; aplícalo sobre el sustrato.

También es buen momento para cambiarlos de maceta, si fuera necesario.

Aplica aceite de invierno en tus árboles

Para atacar las plagas que han permanecido latentes en los frutales y demás caducifolios durante el invierno (cochinillas, orugas minadoras, procesionarias, entre otras), al engordar las yemas conviene aplicar sobre ramas y troncos aceite mineral mezclado con insecticida.

 

Plantas de flor

Primeras flores de temporada

Ya puedes tener tu propio anticipo de primavera y plantar anuales y vivaces que florecen aun con frío: prímulas, violetas, gazanias, ranúnculos, Bellis perennis, arabis, aubrietas, Osteospermum, entre muchas otras.

Preparar el terreno

Las plantaciones deben realizarse en paterres y arriates libres de malas hierbas y anuales agotadas. La tierra se ha de remover y airear en un día de sol. Luego, debe revolverse con abono orgánico, en lo que se llama un abonado de fondo, que liberará nutrientes lentamente.

Abonar las plantas en maceta

Lo mismo ha de hacerse con el sustrato de tiestos y jardineras: se ha de remover la tierra de la superficie y espolvorearse con humus de lombriz, compost o estiércol maduro.

 

Plantas de interior

Puesta a punto antes de salir del letargo

Tras la parada invernal, las plantas de interior necesitan también un repaso: elimina las partes más viejas y estropeadas, y descarta los ejemplares que estén agotados.

Renovar tu jardín interior con nuevas plantas le devolverá el interés y el atractivo. A partir de marzo deberás reanudar la aportación quincenal de fertilizante disuelto en el agua de riego.

 

Huerto

El terreno, a punto

En febrero toca preparar la tierra para las siembras y plantaciones que se multiplicarán a partir de las próximas semanas.

  • Entrecava el terreno para romper la costra que se forma con el frío y las lluvias del invierno.
  • Escarda para eliminar malas hierbas y restos de cultivos.
  • Enmienda la tierra con abono orgánico —compost, humus de lombriz, estiércol— y pasa el rastrillo para alisar la superficie.
  • Si llueve, cubre los bancales con un plástico para que los trabajos no caigan en saco roto.

Primeras siembras al aire libre

Desde mediados del mes ya se pueden sembrar, siempre que “febrerillo el loco” lo permita, cebollas, rábanos, guisantes, acelgas, lechugas de ciclo primaveral, espinacas, zanahorias…

La cosecha de invierno continúa

Todavía seguirás recogiendo del huerto coles de Bruselas, puerros, chirivías, apio, nabos…

 

El césped

El césped también necesita un repaso

La pradera también va a empezar a salir de su letargo en estas semanas. Debes limpiarla de malas hierbas y del musgo que se haya formado durante el invierno a causa del frío y la humedad (en Centro de Jardinería Sánchez te podemos recomendar los productos adecuados).

Si hay áreas muy mojadas en el césped también deberías intentar mejorar el drenaje del terreno pinchando el suelo con una horquilla.

Si se observan calvas tendrás que resembrar utilizando la mezcla adecuada de mantillo y semillas, o plantar tepes: febrero y marzo son dos meses ideales para hacerlo.

 

Beneficios y métodos del compostaje

Beneficios y métodos del compostaje

El compostaje es la elaboración de un abono de elevada calidad (compost) a partir de materia orgánica. Es un proceso biológico, en el que intervienen microorganismos del suelo, principalmente hongos, bacterias y actinomicetes.

Si tienes un jardín o una terraza con sombra, puedes tener un compostador (existen muchos modelos diferentes), para empezar sólo tienes que añadir estructurante en la base (ramas, hojas…) e ir depositando encima los restos de comida, vegetales, etc.

Sólo necesitas echarle un ojo de vez en cuando para que no se compacte o no se seque.

Cuando pasen unas cuantas semanas obtendrás un abono de mucha calidad, exactamente igual que el que compras en los viveros para las plantas.

¿Merece la pena compostar en casa? La respuesta es un SÍ rotundo, debido a los muchos beneficios del compostaje. Vamos a considerarlos a continuación:

Fertiliza y reduce las plagas en los jardines

Además de los importantes micronutrientes que el compost ofrece, el mismo actúa como un fertilizante natural de acción lenta y un pesticida natural. Esto también evita que los escapes tóxicos dañinos se filtren en nuestros abastecimientos de agua.

Neutraliza el suelo

Agregar compost al suelo evita que se vuelva demasiado ácido, o demasiado alcalino. Esto conlleva a un suelo generalmente perfecto para el crecimiento de la mayoría de las plantas de jardín.

El compost tiene la capacidad de estimular los grupos de partículas en el suelo, los cuales conforman una estructura saludable para este.

Cuando agregamos compost a los suelos, también estamos aumentando la cantidad de espacios y canales de aire entre estructuras de suelo independientes, permitiendo que el suelo retenga aire, agua y nutrientes importantes.

Menor erosión

Agregar compost a los suelos evita que estos se erosionen. Este es un dato importante si tomamos en cuenta que la mayoría de los suelos han agotado su existencia de nutrientes.

Nuestras fuentes de agua se ven amenazadas cuando el suelo se erosiona, debido a que los suelos cargados de pesticidas y fertilizantes contaminantes se desplazan hacia los lagos, lagunas y manantiales.

El compost aumenta la capacidad del suelo de albergar los sistemas de raíces que evitan este desplazamiento, al igual que la capacidad de mantener el agua.

De hecho, un aumento del 5% del material orgánico (compost) puede aumentar hasta cuatro veces la capacidad de absorción de agua.

Reduce el vertedero de desechos

Un estimado publicado recientemente por la Agencia de Protección Medioambiental (EPA por sus siglas en inglés) predice que se habría podido utilizar en el compost hasta una cuarta parte de todo el desecho en vertedero.

Es sorprendente pensar que un cuarto de nuestro desecho se podría haber convertido en suelo rico en nutrientes. Esto nos lleva a la siguiente razón de porqué debemos realizar compost.

Reducción en las emisiones de gases invernadero

Utilizar el compost reduce la cantidad de gases de calentamiento creados por materiales orgánicos presentes en nuestros vertederos.

La EPA estima que los landfills por sí solos son los mayores emisores de gases metano tóxicos. ¡Los niveles de metano en nuestro planeta se reducirían considerablemente si todos hicieran compost!!

Hacer compost mejora la calidad general del aire

En lugar de quemar la basura del jardín (las hojas secas, ramitas y ramas), muchos jardineros están probando el compost como una alternativa beneficiosa para el aire.

Quemar esta basura del jardín en latones de basura puede liberar dioxinas tóxicas hacia el aire, provocando la aparición de síntomas de asma, reacciones alérgicas y en sentido general un aire tóxico.

Incentiva la biodiversidad

Se sabe que la utilización de compost en nuestros suelos incentiva la diversificación y sostenibilidad de muchas formas de vida. Los suelos que tienen compost son más ricos en los nutrientes que la madre naturaleza ofrece a sus criaturas; desde aves hasta bacterias, hongos a insectos y gusanos.

Además, mientras más tipos de vida existen en el suelo, más saludables y alegres crecen las plantas debido a que el suelo posee más aire.

Ahora bien. Una vez vistos los muchos beneficios de compostar, puede que te vengan a la mente algunas preguntas como ¿qué hace falta para hacer compost? ¿es necesario un compostador? ¿Qué se puede compostar y qué no?

Vamos a contestar una por una estas preguntas:

¿Qué se necesita para hacer compost?

Un compostador de plástico reciclado y reciclable. Una herramienta para remover el compost, según convenga, de una medida en consonancia con las dimensiones del compostador.

Unas tijeras de podar para cortar las ramas pequeñas que se echan como material estructurante. Una pala para extraer el compost maduro.

¿Porqué utilizar un compostador?

Es evidente que se puede hacer compost fuera de un compostador, como se ha hecho toda la vida en los estercoleros, pero lo más común es no disponer de tanto terreno como el que necesitan otros sistemas, como las pilas o las plantas de compostaje.

En un compostador estará más resguardado de las inclemencias del tiempo (sol, lluvia, viento) y no se resecará ni humedecerá, por lo tanto, no hará falta prestarle demasiada atención ni dedicación especiales.

Además, no se derrochará agua para regarlo cuando esté seco. Visualmente no causará ningún impacto a los miembros de la familia más reticentes en ver tantos organismos en constante actividad.

Se puede instalar el compostador en cualquier lugar, sin que pueda molestar a lo vecinos.

Los compostadores son baratos y te duran para toda la vida. Hay de muchos tipos, según tus necesidades, espacios y gustos.

La mejor ubicación del compostador

Siempre en contacto directo con la tierra y, por comodidad, que sea un lugar cercano a la cocina.

Se ha de procurar que no reciba demasiada insolación para no tener que regarlo nunca. Si se coloca a la sombra, mejor. Se necesitan entre 50 cm y 1 metro por los lados para poder extraer el compost maduro con comodidad.

Lo que se puede compostar

  • Restos de fruta y verdura.
  • Flores, hojas y plantas verdes o secas
  • Cáscaras de huevo chafadas
  • Césped
  • Yogures y zumos de fruta caducados
  • Restos de poda trituradas
  • Tapones de corcho y papel de cocina
  • Cenizas y serrín de madera natural
  • Aceite y vinagre de aliñar
  • Restos de cosecha del huerto
  • Poso de café y restos de infusiones
  • Estiércol de animales de granja y paja

Lo que no se puede compostar

  • Pescado, carne y huesos, hasta que se esté habituado al proceso de compostaje (olores)
  • Plantas o frutos enfermos y/o grandes cantidades de vegetales podridos
  • Estiércol de animales domésticos o humanos (patógenos)
  • Cenizas o serrín de maderas tratadas o aglomerados (colas, barnices)
  • El resultante de barrer (metales pesados)
  • Evidentemente, cualquier material que no sea orgánico o biodegradable

 

En Centro de Jardinería Sánchez encontrarás compostadores, aceleradores de compost y también compost a granel.