El invierno es, probablemente, la época del año en la que es más fácil matar una planta de interior.

Las duras condiciones de cultivo, como los bajos niveles de luz, el aire seco producido por las calefacciones, los días más cortos y las temperaturas frías, ponen a prueba a las plantas de interior.

Vamos a repasar algunos consejos para que tus plantas de interior se mantengan sanas y fuertes, y puedan llegar a la primavera tan bonitas como siempre.

 

Humedad

Las viviendas pueden ofrecer solo entre un cinco y un diez por ciento de humedad relativa en invierno.

A las plantas de interior les agrada entre un cuarenta y un cincuenta por ciento, ya que son plantas de origen tropical que viven en las selvas donde las precipitaciones y la humedad ambiental es siempre alta en esos lugares.

Los signos de estrés en las plantas, por falta de humedad, incluyen el color marrón en las puntas de las hojas y la aparición de plagas, como los ácaros araña.

Sin embargo, en invierno hay que controlar bien los riegos. Recordemos que es más fácil perder a una planta por exceso de agua que por defecto.

Aproximadamente el 95% de las plantas de interior necesitan que la tierra se seque casi por completo antes del riego.

Un truco que no suele fallar nunca es el siguiente: introduce un palillo dentro de la maceta, y si al extraerlo ves que se le ha adherido mucho sustrato, entonces significa que no necesita regarse.

Y si por el contrario sale prácticamente limpio, entonces sí que deberás regar abundantemente.

Cuando tengamos que regar las plantas es aconsejable no echarles agua fría tal y como sale del grifo, mejor si la mezclamos con un poco de agua caliente.

Otro tema importante es el de las pulverizaciones. ¿Cuándo pulverizar? Dependerá mucho de qué tan seca sea la habitación donde se encuentre la planta; es decir, si ponemos la calefacción o vivimos en un clima ya de por sí muy seco, necesitará pulverizaciones periódicas.

Si humidificamos el ambiente en invierno, las plantas no necesitarán agua con tanta frecuencia. Si el aire está seco será necesario regar.

 

Ubicación

Hay que tener cuidado con el calor excesivo y seco de la calefacción, ya que las puede dañar. Es conveniente separar las plantas en invierno que estén muy cerca de radiadores o puntos de calor y controlar la humedad de la tierra para evitar que se sequen.

Tan importante como la humedad es elegir una buena ubicación. Las plantas de interior en general deberán de estar alejadas de las corrientes de aire, y en una habitación donde reciban mucha luz natural.

Para ello acercaremos nuestras plantas a la ventana todo lo posible, evitando eso sí las corrientes de aire frío que pueden estropearlas.

Si la luz natural es muy escasa, podemos agregar también luz artificial. Las lámparas fluorescentes proporcionan luz adecuada. Son más económicas que las luces de crecimiento tradicionales y producen menos calor.

Colocaremos los focos a una distancia de entre 10 y 30 cm. de las plantas para obtener resultados eficaces.

En el caso de plantas que pueden vivir en sitios más sombríos, como por ejemplo las Phalaenopsis, Calateas, Aspidistras, no será necesario que incida tanta luz en ellas. De hecho podemos dejar estos ejemplares en lugares más sombríos de nuestro hogar.

Si vivimos en una región muy fría, si las ventanas se escarchan durante la noche, es mejor que alejemos las plantas de las ventanas al atardecer.

También podemos deslizar una cortina gruesa u otro material aislante entre las plantas y el vidrio.

Por último, de vez en cuando debemos limpiarles las hojas con agua destilada para quitarles el polvo y puedan, así, hacer la fotosíntesis sin problemas.

 

Otros cuidados

Cuando llega el invierno es realizar el último abonado de las plantas. Esto es totalmente necesario para las plantas de interior, que se encuentran muy activas.

Lo mejor será aplicar un abono de duración prolongada, como unas barritas que se insertan en la tierra o un granulado.

A partir de este momento, será conveniente disminuir paulatinamente el riego y aprovechar al máximo la entrada de luz.

El crecimiento invernal puede producir tallos delgados. Hay que quitar los brotes de las plantas para fomentar el crecimiento de las ramas y la formación de matas tupidas.

El invierno también será un buen momento para limpiar las macetas, lavándolas, quitándoles cualquier resto de tierra que se haya pegado en las mismas y liberando el agujero de drenaje de cualquier posible tapón.

De esta manera estarán listas y preparadas para posibles futuras plantaciones.

 

Ya sea invierno o verano, ya sabes que en Centro de Jardinería Sánchez nos encontrarás todo el año, todos los días de la semana.

Aquí dispones de todo lo necesario para el cuidado de tus plantas de interior y de hermosos ejemplares que añadirán belleza a tu hogar. Y si necesitas asesoramiento profesional, aquí lo encontrarás.

¡Te esperamos!